Desde aquà veo el porqué de tu tristeza
y te abrazo para que no te sientas sola,
y para no sentirme solo, solo si te alejas
callĂĄndome el suplicio que te ahoga.
Es asĂ como muere una disputa
sin mĂĄs caricias que un largo abrazo,
pues, nuestro amor es como la costura:
une a dos pieles del mismo saco.
Y como siempre, vuelves a creerme
y naces de nuevo con eso tan increĂble
que me invita a sentarme en el muelle
con el fin de perderme en mis sentires.
