No nos pierden, nos olvidan.
A caĂdo la noche y no ha sido buen dĂa.
Hice tiempo, procuré insistir en lo linda
que se te ve por el futuro que te perfila.
De manera que agotar el sueño
desprotegido y sin que aparezcas
no fue retribuir injustamente al tiempo,
sino que fue de sorpresas como ésta:
Nunca seré capaz de sentarme en las estrellas,
es mejor cuando las crees inalcanzables
y vives una vida comĂșn, sin aires de grandeza,
porque desde el suelo se puede valer bastante.
No lo tenĂa claro, pero lo voy deduciendo.
He pensado que hay pocos hombres
que realmente aman mĂĄs allĂĄ del deseo
e intentan sanar donde otro puso golpes.
Ya quisiera yo que busquen mi sonrisa
entre tanto abuso de llantos aglomerados.
Me gustarĂa sentir de forma dulce, sencilla
que se aspira a quedarse a mi lado.
Por eso sĂ© que no deberĂa tener miedo.
Si tu corazĂłn no considera que te quiera tanto
y arranca pasos en las afueras de mis cielos,
pregĂșntate, acaso… ¿Es a mĂ a quiĂ©n haces daño?
Copyright © TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.
